Diferencias entre el marketing de contenidos y la publicidad

el marketing de contenidos y la publicidad

En la era de la información, la forma en que vendemos nuestros productos y servicios o cómo nos presentamos en el mercado ha cambiado radicalmente. Hoy en día, con la competencia a un solo clic, las empresas deben ofrecer valor añadido cuando se dan a conocer. Por ello, en este artículo hablaremos de las diferencias que hay entre el marketing de contenidos y la publicidad.

Qué es el marketing de contenidos

Para saber en qué se diferencian el marketing de contenidos y la publicidad debemos tener bien claro en qué consiste cada uno de ellos. En primer lugar, hablaremos del marketing de contenidos, una herramienta todavía bastante nueva. Sin embargo, se ha convertido en imprescindible si queremos obtener una ventaja competitiva frente a las demás empresas que operen en nuestro mismo sector.

Gracias a Internet y a las redes sociales podemos acceder a una cantidad de personas mucho mayor. Además, la forma de vender y de relacionarse con lnuestros clientes es más rápida y ofrece un abanico de posibilidades tambier más grande.

Sin embargo, la reducción en los costes, la facilidad para ofrecer un producto o servicio y la sencillez para la comunicación y la distribución han hecho que la competencia sea también mucho mayor.

Por otra parte, con la misma rapidez con la que atraemos a un cliente podemos perderle si no encuentra nada de su agrado. La gran ventaja de Internet es que podemos cambiar de ventanas en un segundo.

Aunque el marketing de contenidos y la publicidad pueden parecer similares, el primero de ellos es una manera indirecta de promocionar lo que hacemos. Y no solo esto, sino que también suele ir orientado a un público mucho más específico. Se trata de ofrecer soluciones, trucos, consejos o información interesante sobre algún tema relevante.

Una diferencia importante entre el marketing de contenidos y la publicidad radica en la finalidad. Mientras que esta última está más enfocada a la promoción para atraer clientes y aumentar ventas, la creación de contenidos persigue la fidelización. Esto es, mejorar la relación con los clientes y atraer nuevos para su permanencia.

Qué es la publicidad

Para profundizar en los matices entre el marketing de contenidos y la publicidad, nos toca conocer qué es exactamente esta última. Su significado hace referencia a aquello que es público. Es decir, divulgar un producto o servicio o atraer a un público hacia él al mostrarlo atractivo.

Aunque el marketing de contenidos y la publicidad pueden estar enfocados a un perfil, el objetivo de esta última no suele estar tan delimitado. Se busca llegar al mayor número posible de personas, y por ello, se emplean canales de mucha mayor visibilidad. Por ejemplo la radio, la televisión, los anuncios en diferentes medios, etc.

Asimismo, el marketing de contenidos y la publicidad tienen una perspectiva diferente con respecto a la marca. Al publicitar un producto, nos centramos en su imagen global de la marca. Por el contrario, el marketing de contenidos muestra una cara más cercana y humana.

el marketing de contenidos y la publicidad

Principales diferencias entre el marketing de contenidos y la publicidad

Cuando hablamos de el marketing de contenidos y la publicidad no buscamos la elección entre ambos. Son dos estrategias bien diferenciadas que tienen unos objetivos concretos. Para decantarnos por una u otra, habrá que prestar atención a aquello que deseamos conseguir y a los medios de los que disponemos.

De este modo, utilizaremos el marketing de contenidos y la publicidad atendiendo a unos criterios. Estos se basarán en la finalidad que persigamos. Debido a las particularidades de cada estrategia, uno u otro resultarán más adecuados.

Cuándo debemos utilizar la publicidad

Cuando queremos aumentar la visibilidad de nuestra marca dentro del mercado. En función de la etapa en la que se encuentre nuestra empresa la publicidad será más o menos útil. Si estamos intentando darnos a conocer, es un buen momento para invertir en publicidad. Lo que necesitamos es que el mayor número posible de personas conozcan nuestros productos o servicios.

Si ofrecemos un nuevo servicio, idea o producto. Cuando una organización ofrece algo nuevo y este nuevo producto o servicio tiene el potencial de atrapar a una nueva clientela potencial, la publicidad nos permitirá llegar a ellos.

Queremos generar mucho tráfico en nuestra página web o en nuestro canal de ventas. El marketing de contenidos y la publicidad funcionan de manera diferente. Todo lo que esté relacionado con la atracción de usuarios en grandes cantidades nos llevará a este último método. Por supuesto, los costes son bastante más elevados, siendo esta otra de las principales diferencias entre el marketing de contenidos y la publicidad.

Cuándo debemos utilizar el marketing de contenidos

Buscamos consolidar la imagen como empresa y fidelizar a nuestros clientes. El marketing de contenidos y la publicidad están dirigidos hacia estos últimos, como cualquier estrategia que lleve a cabo una empresa. Sin embargo, la creación de contenidos resulta mucho más personal y cercana. En lugar de estar hablando a las masas, nos acercamos a un perfil más concreto y estamos abriendo una puerta a la comunicación.

Cuando queremos obtener un buen posicionamiento en los buscadores de Internet. Debido a los algoritmos que se utilizan, debemos tener en cuenta varios factores a la hora de crear contenido. Las palabras clave que utilicemos, la longitud de las frases, la estructura del texto, los enlaces… Si queremos que los clientes potenciales nos encuentren cuando buscan algo en concreto, el marketing de contenidos es nuestra herramienta.

Queremos crear un vínculo con nuestra audiencia. Como ya dijimos, la principal diferencia entre el marketing de contenidos y la publicidad es la relación con sus clientes. Si queremos afianzar la relación y tener un trato cercano, ofrecer contenido interesante será nuestra arma.

Cuando entendemos el significado de cada estrategia resulta más sencillo ver las diferencias entre el marketing de contenidos y la publicidad. Por último, hay que recordar que no siempre se trata de elegir, sino de utilizar la más adecuada para cada momento determinado.